Mi hijo fue el responsable de este cambio en la familia

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Cambiamos nuestros hábitos alimenticios y nos ha brindado mayor salud !

Nunca imaginé que en mi casa habría proteína, colágeno y caldo de huesos en polvo en vez de harinas refinadas, galletas y panes. Pero ¡así es la vida!. Hoy eliges una cosa, al otro cambias de opinión; yo digo que siempre y cuando sea para bien, sobre todo si es para el bienestar familiar, los cambios son bienvenidos.

Te cuento que este cambio inició por la insistencia de mi hijo Ezequiel; este muchacho se volvió como un detective de la industria alimenticia, llevaba tiempo investigando, leyendo, viendo y aprendiendo cómo los alimentos ultraprocesados están llenos de químicos y azúcares escondidos, que a la larga nos pasan una factura demasiado cara a nuestra salud, y lo sé bien, porque a mí me operaron de la vesícula y todo por no saber alimentarme, bueno, además del estrés.

Así que en familia decidimos dar el paso y eliminar definitivamente el consumo de azúcar, de harinas y de trigo.

Al principio fue rudo, dejar la costumbre de comer con acompañantes como el arroz, la pasta, las tan amadas arepas, fue más un desafío mental, pero con el paso de los días y al ver lo bien que nos sentíamos, nada de acidez, ni hinchazón, lo fuimos disfrutando.

Nuestra alimentación hoy se basa en comida real y nutritiva: carnes de buena calidad y carbohidratos naturales como frutas y vegetales. Y para no extrañar el pan ni las harinas tradicionales, nos pusimos creativos:

* Whey Protein: Se convirtió en nuestro sustituto estrella para preparar mezclas o recetas en lugar de usar harina de trigo.

* Colágeno hidrogenado y Caldo de hueso en polvo (Bone Broth): Son perfectos para dar una consistencia más firme o seca a ciertas preparaciones, sumando además una dosis enorme de nutrientes para la digestión, articulaciones y piel.

* Suplementos esenciales: Después de hacernos nuestros chequeos y exámenes médicos completos, ¡donde afortunadamente todo salió muy bien!, los doctores nos dieron luz verde y nos enfocamos en lo esencial, reforzando sobre todo la Vitamina D3 y K2.

Lo más bonito de este proceso es que nunca nuestra intención fue hacer una dieta estricta para bajar de peso. El cambio real se siente por dentro.

En lo personal, mi salud digestiva dio un giro de 180 grados, es que ahora ni de estreñimiento sufro, más energía, menos ansiedad y, como dice Ezequiel, cuando alimentamos al cuerpo con alta dosis nutricional, el organismo simplemente responde con bienestar.

Nos vemos en un próximo escrito…

Un abrazo Eve

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