¿Cuánto vale tu estrés?

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¿Cuánto cuesta tu paz mental?

Yo vivía estresada con el piso de mi casa, y eso que ya no tengo niños pequeños; sin embargo, barría y al otro día otra capa de polvo, migas y pelos. Mis días se habían convertido en un bucle infinito, estaba esclavizada a la escoba.

Barría en la mañana, por la tarde, a diario, aun así me parecía que no terminaba de estar limpio, y no era obsesión, en serio era como un juego de mal gusto.

Te digo: amo con locura a mis hijos y a mi consentido perrito Toblerone, pero a veces me provocaba hacerlos desaparecer; entre sus rastros de comida y los pelitos, era un desgaste mental horrible. Sentir que tener un espacio pulcro requiere tanto tiempo y energía te va quitando la calma sin darte cuenta.

Yo sé que hay gente que no le presta atención a eso y me dirán que soy una maniática, otras se sentirán identificadas y claro tiene mucho que ver con la manera en cómo fuimos criadas. Mi abuelita era de las que vivía con una escoba en la mano y eso que la mayor parte del tiempo estaba sola.

Yo decidí romper con ese patrón, aprovechar los avances tecnológicos, así que me compré una aspiradora robot.

Yo, feliz, se lo conté a unas compañeras del trabajo y cuando les dije el precio, ¡sus ojos se pusieron saltones! 👀. Una me dijo: «¿Tanto gastaste en eso?». Otra dijo: «¿Y no había una más barata?». Y la última comentó: «Es que tú eres una princesa millonaria». ¡Waoo! Y yo pensando que les agradaría la idea de soltar una labor tan tediosa. Pero bueno, no las juzgo, sus comentarios me dan para escribir otro artículo en este blog 🤭

Pero aquí entre nosotras: ¿cuántas veces por comprar lo más barato terminamos gastando el doble porque sale malo o no sirve? No me fui por la más cara del mercado, pero sí invertí en algo de buena calidad y a un precio accesible. Y hoy te puedo decir, con la mano en el corazón, que ha sido la mejor inversión que he hecho en mi vida.

No compré solo un aparato para limpiar; compré paz y tiempo de calidad.

Ahora, mi «Robotina» se encarga del mantenimiento diario, ya tenemos. un año con ella y ha sido una maravilla. Yo solo me ocupo de la limpieza profunda una vez a la semana. El resto del tiempo, mi piso está impecable y mi mente tranquila. Ya no hay estrés.

A veces no nos damos cuenta de cuánta energía vital le regalamos a tareas que bien podríamos automatizar. Tu paz mental vale muchísimo más que el piso barrido a mano.

Así que te invito a reflexionar si ¿En tu casa tienes algo que te quita la paz sin darte cuenta? ¡Cuéntame en los comentarios!

Nos vemos en un próximo escrito…

Un abrazo Eve

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